sábado, 18 de agosto de 2007

partituras que construyen mundos

Me han regalo un teclado. No, no uno de computadora, uno musical.
Y me he quedado como ipnotizada, casi idiotizada, podría decir, si me gustara insultarme a mi misma, que no es el caso.
¿Cuántas cosas se han escrito sobre la música? No quiero ahondar en el tema, pero es inevitable que al desprenderme de ese estado de ausentimo, que me captura durante un momento musical, me sorprenda de lo grandioso de sus posibilidades. Un mundo se abre, se divide para que entrés en él, te invita a pasar.
-Vení, te dice, vení, creá...acá esta todo, todo lo que necesitás
Y al principio intranquila, insegura, traté de entender...y seguí jugando. Y aún hoy, cuando me parece haber comprendido algo, cuando me parece que se como colocar las partes, los legos para crear mundo idílicos que se levantan ante mi, y que de ellos, pueda trepar, para lograr ver un poquito más alto, me doy cuenta que las posibilidades son infinitas. Y de eso se trata, y es un poco lo que la música me hace sentir.

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