jueves, 6 de septiembre de 2007

El ejército de las polleras

Jovencitas histéricas. Rimmel corrido. Pantalones ausentes. Ropa interior que sale a la luz.
Gritos que se mezclan con risas.
¡Polleras! ¡Queremos polleras!, cantan mientras narran sus escasas experiencias sexuales, que tienen mitad de invento, mitad de vida real.
Y vuelven a reír.
Algunos intentan callarlas, pero son invencibles. El ejército de las polleras no se rinde fácilmente, y continúa con su ritual.
Sacan artefactos electrónicos y revisan sus mensajes una y otra vez. Se miran cómplices de una frivolidad inexplicable. Pero no dejan nada implícito, les gusta hablar el idioma animal.
Y sus gritos ya me llegan como música. Sus chillidos acarician mis oídos.
Y la abeja reina me da una indicación.
-Hacés la petición?, pregunta.
Comprendo sus palabras cavernícolas. Abandono la posición erguida, mientras mis brazos se balancean, tomando una pluma sobre el papel. Y ella me detiene al tiempo que interrogan sus ojos artificialmente aturquesados:
-Comandante simio, lapicera con brillo...puede ser?






(Penny, vos sos la única que podría llegar a entenderlo.)

5 comentarios:

Penny dijo...

la parte primeriza esa del plan me la perdi..tendria que haber visto tu cara cuando te pedian que hagas la peticion


revoluciiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiioooooonnnnnnnnnnnnnnnnnnnn!!!

Recontra dijo...

Dios, cuanto vértigo...

luciana. dijo...

y yo q pense q venia de plena revolucion, q granma ni q granma!

*Orthós* dijo...

Paso, saludo y sigo....


Y pregunto
(aunque no me corresponde):

Ser una chica muy pollera ...
¿Es un piropo?

Carla M. L. dijo...

hola. Me encantó. La lapicera con brillo es genial para terminar el texto asi. Me hiciste acordar a algo que me pasó a mí que tengo escrito. Saludos.